Cortaré Gran Vía!

Tras las presentaciones cotidianas (-Documento 1, Sonia… Sonia, Documento 1-) y las aportaciones informativas de ambos contertulios (-El Sr. Documento 1 se encargará de albergar todo lo que usted desee escribir, señorita, hasta que lo copie y pegue en el formato acostumbrado. La Señorita Arias explotará los pocos recursos que conoce de Word y sobre usted escribirá cada cosa que se le vaya ocurriendo, pero tenga paciencia, por favor; A veces no sabe muy bien lo que dice…-) me he dado cuenta de que se me hace la boca agua, justo antes de empezar a escribir. Siento un cosquilleo en los dedos de las manos, ansiosos por empezar a aporrear mi teclado, y las ansias corren mas que mi mente.Exquisito!. 

Pero al igual que cuando cacharreo en la cocina, la imaginación me pierde: Mezclo ingredientes, combino especias y juego con tiempos de cocción en busca del sabor utópico. Sabor, que a decir verdad, solo se encuentra en mi cabeza y pocas veces en las papilas gustativas de los comensales. Pero como el alquimista, no cejo y una vez tras otra me pierdo entre sartenes y ollas humeantes. Me meto en hojas en blanco que nunca saben como espero, pero siempre logran saciar mi hambre.

Hoy me quejo:

Quiero alzar mi grito y que a él se unan voces, levantando el puño en contra de la resignación. Quiero que eliminen los Domingos de los calendarios! Que los borren, que los tachen, que desaparezcan!. Que en lugar de Domingos, nos saquemos de la manga cualquier otro día: El Vesmutrio, por ejemplo… Un día de la semana que aún no se haya encasillado. Un día libre, pero sobre todo, un día sin prejuicios.

Los Domingos se han hecho fuertes, otorgándose un papel que me irrita. Ahora no hay Domingo sin limpieza del salón, no hay Domingo sin siesta en el sofá, no hay Domingo sin pizza, no hay Domingo sin resaca, ni Domingo sin sesión continua.

He caído en la trampa y picado estupidamente el anzuelo. Para mí ponen todas esas películas domingueras. Y lo hacen por que saben que las veo, lo saben… Doy el tipo!: 
-Mujer (o no)
-Edad comprendida entre los 14 y los 75 años (terrestres o venusianos, da igual)
-Grado medio de esperanzas en un futuro (por la cosa de ver el frasco “medio lleno o medio vacío”)
-Infancia edulcorada (¡La culpa la tienen “Sissí” y la “princesa Bibian”!)
-Pasado cochambroso y en ruinas por el que hacer pucheros
-SIN PAREJA CON LA QUE PASAR UNA TARDE DE DOMINGO.

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