Benjamín

Desde hace unos ocho años, sin excepción, escribo una carta a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Estas no ven la luz completas; solo fragmentos que leo o dejo que lean los seres queridos involucrados.

Acabadas las meto en un sobre, les pego un sello, y las mando sin remitente, rumbo al lejano Oriente, desde el primer buzón que encuentro. Sospecho que, el día menos pensado, Tele Madrid se encargara de leerlas para mofa del publico y vergüenza de la que suscribe.

Aunque este año vaya a ser algo distinto, nunca pido en ellas cosas materiales (en esta ocasión pediré trabajo de sobra, que para ganar dinero me valgo solita). Suelo ir persona por persona, pensando que cambios en su vida les harían más felices; soñando con sus deseos y deseandolos para ellos (todo el mundo sabe que la ilusion de una niña es mucho mas fuerte a la hora del chantaje, que los ruegos de los adultos).

El año pasado pedí para mi amiga una historia de amor que la hiciera vibrar, y la jodía va por la segunda… este año probablemente implorare que sea feliz con esta, por que me da a mí, que busca seguridad… Aunque me lo discuta. Para mi padre quise que se pudiera sentir bien, que fuera el mismo, y me permitiera estar mas cerca, y también se vio cumplido (me faltan escasos pasitos para tener un amigo, en lugar de un padre). Es complicado acertar con los regalos para mi madre. Ella tiene la manía persecutoria de usar lo que le regalo años después, alegando que: “¡Que lastima!, como lo voy a usar, con lo bonito que es?”, por lo que para ella quise autosuficiencia y una mejor imagen de sí misma. Hay que tener cuidado con lo que se desea, se puede hacer realidad, y desde hace unos meses, ella quiere separarse.
Para mi ex (entonces marido) quise que se quisiera, que se encontrara y fuera feliz, ya fuera conmigo o sin mí y hoy tiene novia.

Podría parecer que solo pido cosas para los demás, pero no es así. Para mi desee libertad.

Ahora sé que tengo todo lo que puedo desear, y no sé muy bien como usarlo, pero quien se cansa de pedir? Yo no. Siempre quiero más.

Este año, a mis eficientes Reyes Magos les pediré que todo siga bien, bien como está, y que me traigan un regalito especial en forma de corazón. Pediré que me encuentre ese hombre al que espero; que para que le reconozca, traiga una sonrisa en los labios, que sus ojos me miren y solo me vean a mí, que me haga reír y llorar (a ser posible todo junto), pediré que sea tan distinto a mí que no quiera cambiar nada de él, pediré viajar en sus susurros y perderme en su cuerpo, pediré apasionarme.

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