Juegos para aprender a leer

Siempre te recordaré por el tiempo que te hice perder… lo que para mi era un latido, pare ti era un segundo, un beso era una línea de código, un abrazo era lo único permitido, un paseo era andar, un revolcón imposible, una cena era rápida para madrugar mañana, una tarde empezaba a las diez y media después de correr, una cita era ir a comprar, un fin de semana un teléfono enlatado, todo el tiempo del mundo fue un mes y medio que en realidad duró unas fallas, y estos seis meses han sido toda una eternidad comprimida en un Juegos para aprender a leer.

Y grita sin descanso desde ninguna parte, enfurecido, como nadie que yo haya escuchado antes, lo busco desde el balcón con el corazón en un puño, sabiendo que es mejor no meterme donde no me llaman, y descubro que aunque quisiera no podría meterme, porque no está en ninguna parte. Intento grabar el sonido para demostrarme a mi misma que no estoy loca, y sólo se escucha mi respiración. Pero no estoy loca, la calle está vacía, no hay nadie asomado a ninguna ventana ¿sólo yo lo oigo?¿Sólo yo le escucho? … y no hay réplica, hay una superficie firme recibiendo sus golpes, pero ninguna otra voz… ¿Se habrá encargado él de apagar esa voz? Y no le entiendo, no entiendo nada, el italiano a gritos todavía me leer mas… “

Juegos para aprender a leer (2)
GENEROSO, YO HE SIDO GENEROSO” creo traducir entre los alaridos, y me vuelve el miedo… Quiero llamar a la policía, pero mi compañera de piso, que también escucha los gritos (sacándome de mi locura) me recuerda que no sé italiano, y que no puedo llamar por unos gritos sin saber siquiera de donde vienen… ¿De verdad no puedo? Si puedo ¿no? Y los gritos paran, antes de que nos haya dado tiempo a reaccionar… ¿Se habrá ido?¿Se habrá calmado? ¿Habrá sido peor? Nunca me enteraré, pero ahora el miedo sigue dentro. En este día que he pasado contestando mentalmente preguntas sobre mi mejor polvo y tal y tal… se me han quitado las ganas de hablar de nada. Me voy a la ducha… mañana llamaré si eso a mi sentido del humor para que vuelva a pasearse por mi vida, y le diré a la casera que exijo unas paredes más gordas… Aunque unos oídos sordos no sean la solución.
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