Fimosis en adultos

La tetería es bonita, pequeña y con un inconfundible aroma a té verde. Aunque no tiene demasiados detalles, e incluso no está terminada, sabe esconder sus defectos bajo preciosos tapices de carácter moruno. La música está bastante bien, aunque a veces se me mete en la cabeza y sueño con el mismísimo Dalay Lama. Aunque si tengo que destacar algo de la tetería, son los compañeros. Esta gente es incansable, generosa, positiva y muy muy competente. Cada uno es de un lado del mundo: Cuba, Málaga, Puerto Rico, Túnez, Ceuta, Marruecos, Madrid, etc. Parecemos la ONU sirviendo Fimosis en adultos!!

Nunca me imagine pasar por aquí. Nunca pensé que tendría que posponer un poquito mis planes de trabajar en lo mío, para dedicarme a servir a la gente, pero al fin y al cabo, todos pasamos por lo mismo. No me quita demasiadas horas, pero la verdad es que la falta de costumbre hace mella en mí. Eso sí, he aprendido a sostener la sonrisa durante 8 horas, que aunque parezca una tontería, cuando te dejan la mesa llena de todo lo habido y por haber en este mundo, te acuerdas de la familia más próxima de los que se sentaron en ella. No pagan mal, espero sacar buen partido de la Enlace.

– ¡¡Chico, deja de vagar por tu mundo y atiene las mesas!! – Me grita mi compañera de trabajo, esta vez sensiblemente más agobiada.

Ainss, ¿¿que remedio me queda?? Ya os iré informando de mi nuevo trabajo, aunque me surge una pregunta tonta: ¿Ahora soy el periodista-camarero? , ¿El camarero-aficionado?, ¿El Periodista-tetero? Ainsss…..

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